Cómplice, s: El que con pleno conocimiento de causa se asocía el crimen de otro; como el abogado que defiende a un criminal sabiéndole culpable. Este punto de vista no ha merecido hasta ahora la aprobación de los abogados, porque nadie les ofreció honorarios para que lo aprobaran.
Consuelo, s: Saber que un hombre mejor que tú ha tenido peor suerte.
Amor, s: Demencia temporal curable mediante el matrimonio o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal. Esta enfermedad, como las caries y muchas otras, sólo se expande entre las razas civilizadas que viven en condiciones artificiales; las naciones bárbaras, que respiran aire puro y comen alimentos sencillos, son inmunes a su devastación. A veces es fatal, aunque más frecuentemente para el médico que para el enfermo.
Filosofía, s: Camino de muchos ramales que conduce de ninguna parte a la nada.
Muerto, adj: Dícese de quien ha concluido el trabajo de respirar, de quien ha acabado para todo el mundo, de quien ha llevado hasta el fin una enloquecida carrera y de lo que al alcanzar la meta de oro, ha descubierto que era un simple agujero.
Autor de las definiciones: Ambrose Bierce (1842-1913)
Escrito por El fugitivo

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